EL PRINCIPIO FEMENINO

Por Alberto Blanco. 24/12/2019

La primera vez que oí sobre esto fue durante el primer retiro al que fui con Mike (Boxhall), en 2015, y hoy, nochebuena, es un buen día para hacerle un (otro) homenaje. Después, en todos los demás retiros a los que he ido siempre ha salido hablar sobre él, el principio femenino, ya que es algo fundamental a la hora de trabajar desde el enfoque Biodinámico y creo que para vivir más plenamente en general.

No se trata de sexo ni género, femenino y masculino, sino de principios universales que existen en todas las cosas. Lo femenino y lo masculino, el yin y el yang, los dos principios que surgen de lo que los orientales llaman el Tao, el potencial absoluto no expresado, el Vacío que contiene todo lo que aún no ha tomado forma, el Silencio, la Quietud… el principio de todo.

Mike se empapó de esto en su época de psicoterapeuta a través de Jung, y siempre nos explicaba (y creo que con mucho acierto) que el mundo donde vivimos está excesivamente inclinado hacia el lado del principio masculino, y hemos perdido gran parte, si no por completo, nuestro contacto con el principio femenino.

Todo tiene algo de cada uno, pero si pudiéramos poner varios ejemplos, creo que esta lista sería bastante representativa para entender de donde viene ese desequilibrio:

El cerebro es masculino, el corazón es femenino

Pensar es masculino, sentir es femenino

El intelecto es masculino, la sabiduría es femenina

Juzgar es masculino, aceptar es femenino

Buscar es masculino, recibir es femenino

Hacia afuera es masculino, hacia adentro es femenino

Luchar es masculino, rendirse es femenino

El dogma es masculino, la espiritualidad es femenina

La acción es masculina, la quietud es femenina

El ego es masculino, el ser es femenino

Leyendo esto, creo que queda más o menos claro hacia dónde está inclinada la balanza ahora mismo. Vivimos un momento en el que todo lo que en esa lista se nombra como masculino prevalece claramente sobre lo femenino. Por supuesto no se trata de eliminarlo, sino de equilibrarlo. Estamos acostumbrados a vivir en base a nuestras creencias, a la mente gobernada por el intelecto, a juzgar las cosas como buenas o malas, a separarnos de los otros, a hacer y a luchar. Y está bien cuando es necesario, pero no cuando se convierte en lo único. Porque eso conlleva haber tenido que dar la espalda al sentir, a las sensaciones, a la inteligencia que habita en el corazón, en el cuerpo, a recibir y sentirse uno con todo y con todos, a aceptar lo que venga y rendirse, no con la acepción de derrota, sino con la de quien no tiene nada que perder.

Al posicionarnos en uno de los polos y reducir el otro hasta casi eliminarlo,  nos estamos limitando a la mitad de nuestra existencia. Dar cabida a esa otra mitad nos hace seres más completos y equilibrados, como individuos y como sociedad y, como siempre, es ahí donde reside la salud.

*Tanto el título del post, como la frase «El intelecto es masculino, la sabiduría es femenina», son dos frases que aparecen en la versión traducida al castellano de un pequeño libro de Mike, «The feminin principle», titulado «El principio femenino», de signos ediciones. A pesar de que el post está sacado íntegramente del recuerdo de mis años con Mike, quien repetía infinitamente estas palabras, y no he consultado ninguna otra fuente, lo tengo que poner bajo amenaza de demanda por parte de la editorial signos ediciones por la coincidencia de estas dos frases :)

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