CUARENTENA Y EXPOSICIÓN A LA LUZ

Por Alberto Blanco. 30/03/2020

Durante este confinamiento me gustaría hablaros también de otra cosa que considero importante y que puede verse afectada al pasar tanto tiempo encerrados protegidos en casa, y es sobre la exposición a la luz y su efecto que tiene sobre nuestras hormonas, sobre nuestro ritmo circadiano y sobre nuestro sistema inmune.

El ritmo circadiano es el reloj interno que tiene nuestro cuerpo. Controla cuándo se activan o dejan de funcionar nuestros sistemas involuntarios, qué hormonas secretamos en cada momento, la variación de nuestra temperatura a lo largo del día, cuándo van a digerir mejor nuestras vísceras y un largo etcétera, y lo hace  siguiendo, fundamentalmente, el ritmo de la luz a lo largo de un día.

Por programación y también por repetición, nuestro cuerpo sabe cuando tiene que amanecer y cuando tiene que descansar, y esto se forjó en los albores de nuestra evolución siguiendo los ciclos del sol y la luna. Luego nosotros, en nuestro día a día a lo largo de nuestra vida, hemos podido ir afianzando ese ritmo circadiano en su funcionamiento correcto o por el contrario, lo hemos podido ir desajustando con nuestros malos hábitos.

Me voy a centrar en este post, en la relación que tiene la exposición a los distintos tipos de luz con este ritmo circadioano que nos hace funcionar.

En las retinas de nuestros ojos tenemos unos receptores encargados de sentir la intensidad y los espectros de la luz. Estos receptores mandan la información al nucleo supraquiasmático del cerebro, regulando nuestros biorritmos. En función de la intensidad y del espectro de la luz, se activará o inhibirá la producción de distintas hormonas que nos harán funcionar de una manera u otra en función del momento del día.

Por la mañana, cuando sale el sol, nuestro cuerpo empieza a segretar cortisol y serotonina para activarnos y darnos energía para afrontar un nuevo día. Necesitamos además vitamina D, que realmente se comporta como una hormona, la hormona de la luz, por eso, exponernos a la luz solar durante el día (quien pueda, como pueda, ¡pero sin salir de casa!) ayuda a regular nuestro ritmo circadiano. Cuanta más luz nos entre durante el día, mejor, así que arriba persianas y fuera cortinas, y si eres afortunado y tienes balcón, terraza o jardín, sal a leer al sol. Si solo tienes un rayo de sol por la ventana diez minutos al día como nosotros, aprovéchalo. Pero recuerda que la vitamina D solo se sintetiza si nos llegan los rayos UVB, y a estos los bloquean las ventanas, ¡así que con las ventanas abiertas!

Al caer el sol la intensidad de la luz también disminuye, sobre todo en el espectro azul, lo que manda señales a nuestros receptores retinianos para que se produzca melatonina, hormona del sueño. Durante la noche, nuestros ancestros de valían de la luz de la luna o del fuego, que no inhibe la melatonina al no ser luz de espectro azul. Sin embargo, la luz artificial del las bombillas led en casa, y sobre todo la luz de las pantallas de TV, ordenador, Tablet y Smartphone, sí inhibe la producción de melatonina, alterando así la calidad de nuestro sueño, nuestro ritmo circadiano general y con ello, nuestra salud.

Por eso, el consejo de este post, además de intentar exponernos a la luz solar lo que podamos durante el día, es limitar la luz de las pantallas, sobre todo cuando empieza a anochecer. Eso hará que nuestro cuerpo pueda segregar correctamente melatonina, y con ello, podamos disfrutar de un mejor descanso y que todas las funciones que se tienen que realizar durante el sueño, se puedan hacer de manera correcta.

Dormir es un placer, todos estamos de acuerdo, ¿Pero por qué, si no estamos haciendo «nada»? En realidad, durante el sueño se activan todos los procesos regeneradores y reparadores del cuerpo. Esa es la motivación y a la vez la recompensa:

  • Se liberan grandes cantidades de hormona del crecimiento.
  • Activa el sistema de limpieza de la “basura cerebral” previniendo la neurodegeneración.
  • Se activan los procesos regenerativos del ADN.
  • Se potencia la autofagia.
  • Se refuerza el sistema inmune.
  • Regula el adipostato, disminuye la grelina y la sensibilidad a la insulina, por lo que reduce la posibilidad de sufrir sobrepeso
  • Reduce los niveles de cortisol, hormona del estrés.
  • Favorece el desarrollo muscular y disminuye el riesgo de lesión en deportistas.
  • Disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular y síndrome metabólico.
  • Reduce las posibilidades de padecer depresión y alzheimer.

Espero que os haya parecido interesante el post, sobre todo si no lo habéis leído de noche y a oscuras en la cama.

Un fuerte ciberabrazo. Mucho animo y presencia.

2 comentarios
  1. Victoria
    Victoria Dice:

    Muy interesante Alberto, se lo voy a pasar a mi hijo de 15 años q incumple algunas de tus saludables recomendaciones, duerme poco y entre las clases online, el movil y la play, se me va a trastocar más de lo q la adolescencia le tiene ya
    Muchas gracias🙏💕 por compartir, me parece muy útil

    Responder

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