BIODINÁMICA CRANEOSACRAL, ¿QUÉ ES PARA MÍ?

Por Alberto Blanco. 26/10/2019

Después de haberos contado cómo llegué a conocer esta terapia, os quiero contar cómo la siento yo, después de haberla vivido en mis propias carnes y después de haberla compartido con todos mis compañeros de viaje y con todos mis pacientes a lo largo de estos años.

Podemos utilizar esta forma de terapia para tratar problemas estructurales del aparato locomotor, dolor, o alteraciones orgánicas de cualquier origen, y este enfoque también lo utilizo en mis sesiones, pero algo mucho más profundo se esconde en ella. La biodinámica ofrece el enfoque más respetuoso que conozco en relación no solo con nuestro cuerpo, sino con toda nuestra historia de vida.

El cuerpo es quien vive, almacena y memoriza todas nuestras experiencias a lo largo de nuestra vida. Todas las sensaciones (frío, calor, hambre, dolor, texturas, sabores, olores) y emociones (amor, felicidad, alegría, tristeza, miedo, rabia, dolor) las vivimos a través de nuestro cuerpo, desde que somos un feto (el feto, y después el bebé, no piensan ni interpretan aun lo que sienten, pero lo sienten) hasta que morimos.

Cuando vivimos una experiencia, sobre todo cuando se trata de una experiencia traumática, bien sea física o emocional, nuestro cuerpo reaccionará en función de su gravedad o intensidad y en función de los recursos que tenga disponibles en ese momento, que dependerán, así mismo, de las piedras que nos hayamos ido encontrando a lo largo de nuestro camino.

Una situación traumática no tiene por qué ser necesariamente algo extremadamente grave, como una guerra y todos los abusos que se cometen en ella, sino que puede ser algo tan común como que nos arranquen de los brazos de nuestra madre justo después del parto y experimentemos por primera vez el abandono, no sentirte aceptado por tus hermanos o que te insultasen en el colegio. Así, podemos ir acumulando experiencias difíciles, muchas de ellas sufridas y memorizadas en el cuerpo desde épocas muy tempranas, cuando somos bebés, o incluso antes.

Si una experiencia así no es suficientemente traumática para nosotros en ese momento, o si tenemos muchos recursos para poder gestionarla, podremos integrarla y crecer con ella, pero si ha sido demasiado grave o no disponemos de dichos recursos, puede quedarse “bloqueada” en la memoria de nuestro cuerpo, restándonos aún más recursos para el buen desarrollo de nuestras funciones orgánicas y de nuestras relaciones sociales. En definitiva, restándonos salud.

La biodinámica craneosacral nos permite poder tomar conciencia de esas historias que el cuerpo tiene guardadas, a través de la creación de un espacio seguro y de profundo respeto, del contacto y la escucha del cuerpo desde el corazón, sin necesidad de etiquetarlo, sin juzgarlo como bueno o malo, adecuado o inadecuado, ya que si el cuerpo lo hizo así en algún momento, es porque en ese momento era necesario para poder continuar hacia adelante. Algunas de esas historias están en nuestro subconsciente, en la memoria de nuestro cuerpo y ni siquiera sabemos que las tenemos en nuestra mochila. Esas historias que desconocemos que tenemos, pero que nos pertenecen y con las que reaccionamos ante las distintas situaciones que la vida nos plantea. Otras, tenemos plena consciencia de ellas a nivel cognitivo, pero el cuerpo aún no ha podido integrarlas y seguimos viviendo y reaccionando de una forma menos consciente y completa, haciéndonos sufrir a nosotros mismos y a los que nos rodean.

Esta forma de terapia no busca trabajar con nuestra parte consciente, sino con la impronta que hayan podido dejar esas historias en el cuerpo. Cuando nos permitimos contactar con ellas en ese espacio, siendo escuchados y acompañados, entonces pueden salir a la luz de muchas maneras: como sensaciones físicas, como emociones, sentimientos, pensamientos, recuerdos… Y lo mejor es que una vez surgen, ya no hay nada que hacer con ellas. Es la propia inteligencia del cuerpo la que está haciendo el trabajo. Esa inteligencia que realmente es la que nos mantiene vivos, sin que nos demos cuenta siquiera. Cuando el trabajo ocurre, tome la forma que tome, es porque el cuerpo ya está pudiendo integrar esa historia, ese bloqueo, ese trauma, recuperando así los recursos que tenía invertidos en mantenerlo escondido. No me gusta utilizar demasiado la palabra “liberar”, porque significa que te desprendes de algo que no sirve. Me gusta más integrar. Cuando puedes tomar conciencia e integrar todas estas experiencias acumuladas a lo largo de la vida, entonces puedes desidentificarte de ellas y dejar de ser reactivo, para poder pasar a ser pro-activo.

En ese momento, estamos recuperando salud, y eso, de repente, puede hacer que algún síntoma o patología que tengamos, disminuya o desaparezca. Llevándolo al plano más fisiológico, es un trabajo muy profundo sobre el sistema nervioso vegetativo. El mero hecho de contactar y prestar atención a las sensaciones físicas que puedan ir surgiendo, y de desbloquear e integrar esas experiencias en un momento presente en el que ya no es necesario mantenerlas con nosotros, es un potente activador del sistema nervioso parasimpático, el cual es el encargado de todas las funciones relacionadas con la promoción de la salud, como la función digestiva, hormonal, inmunológica, etc.

En resumen, para mí, la biodinámica craneosacral es una terapia que sirve para ayudar al cuerpo a recuperar recursos para poder sanar, pero también es una forma muy potente y profunda de descubrir quién eres, a partir de descubrir quien no eres. De ir quitando poco a poco las capas que nos alejan de nuestra esencia y de nuestra salud. Haces las paces con tu historia de vida y contigo, y como decía Mike Boxhall, la salud no es otra cosa que encontrar ese lugar escondido dentro de cada uno donde no existe la patología, llamado Paz.

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